Educación · Inteligencia artificial · El Salvador
En septiembre de 2026 se anunció que los estudiantes de un piloto con tutores de inteligencia artificial en El Salvador habían obtenido puntajes comparables a los de Alemania y Suecia. El estudio del grupo no pregunta si el programa funciona. Pregunta otra cosa, que va antes: si el programa no hubiera enseñado nada, ¿cuánto habría que escoger a los mejores estudiantes para obtener esos mismos puntajes?
El 10 de septiembre de 2026 se publicaron los puntajes: 1.198 estudiantes voluntarios de 171 escuelas públicas obtuvieron 417 puntos en matemáticas, 492 en lectura y 462 en ciencias en la prueba PISA for Schools, en julio de 2026. Pocos días antes, la OCDE había publicado los resultados de PISA 2025 para todo el país, y en matemáticas y lectura la muestra nacional casi no se movió frente a 2022. En lectura, la distancia entre el promedio nacional y el grupo del piloto es de 126 puntos, que con la regla que usa la OCDE equivale a cerca de seis años de escolaridad.
Las dos cifras no se contradicen en sentido estricto, porque miden poblaciones distintas con instrumentos distintos, pero cuesta sostenerlas juntas. La pregunta que casi todos se hicieron fue si el tutor de inteligencia artificial causó la mejora, y el estudio no intenta responderla, porque la reforma incluye muchas cosas a la vez: guiones de clase, acompañamiento a docentes y directivos, materiales nuevos, refuerzo para los rezagados, equipos y conexión, además del tutor. Lo que hace es preguntar algo previo y que sí se puede calcular con datos públicos: si el grupo evaluado fuera simplemente lo mejor de cada casa, ¿qué tan exigente tendría que ser ese filtro?
La respuesta depende de cómo se haya hecho la selección, y esa dependencia es el hallazgo. En el caso más favorable a la selección, el puntaje de lectura exige tomar al 14,7 % superior de todos los jóvenes de 15 años del país, más o menos uno de cada siete: un filtro débil. Pero el piloto se hizo solo en escuelas públicas, y nadie escoge estudiantes por una prueba que todavía no han presentado. Con esas dos condiciones, el filtro necesario se vuelve muy fuerte: el 0,6 %, un estudiante de cada 160. La alternativa tampoco es modesta: si la selección hubiera sido débil, el aprendizaje real tendría que ser de unos 59 puntos en lectura, por encima de todas las estimaciones experimentales con tutores digitales o de inteligencia artificial en países de ingreso bajo y medio que el estudio encontró. El estudio lo advierte: un cálculo de este tipo no puede mostrar que un programa no funcione; solo muestra lo que la evidencia publicada alcanza a sostener.
La investigación en una lámina
Cuánto habría que escoger a los estudiantes, según las condiciones de la selección, y cuánto tendrían que haber aprendido si el filtro fue débil.
Deslice la lámina para verla completa
La investigación en cifras
Puntajes del piloto publicados por el Banco Mundial (10 de septiembre de 2026) y distribución nacional de El Salvador en PISA 2025, con los microdatos públicos de la OCDE.
Parte superior de la población que haría falta para igualar el puntaje de lectura del piloto (492) sin ningún aprendizaje, en %
El balance
Los puntajes publicados exigen una de dos cosas, o una mezcla de ambas: una selección muy fuerte de estudiantes o de escuelas, o un aprendizaje excepcional. Con las condiciones del piloto, una selección débil deja 59 puntos por explicar con aprendizaje.
Un cálculo de cotas no prueba que un programa fracase. Tampoco atribuye nada al tutor de inteligencia artificial: la reforma combina muchos componentes, y el propio Gobierno salvadoreño reconoció que hace falta otro diseño para medir el efecto de cada uno.
Con una selección moderada de estudiantes, el puntaje se reproduce sin aprendizaje solo si las escuelas del piloto están entre el quinto superior del país en lectura. La forma en que se escogieron, por infraestructura, conexión y comunidades dispuestas, lo hace posible, pero no lo demuestra.
La línea de base de las 171 escuelas: su resultado en las pruebas nacionales antes del piloto. Con ella, el protocolo de selección y los errores estándar de los puntajes, se podría separar la selección del aprendizaje. Ninguno se ha publicado.
Para quien decide sobre inteligencia artificial en las aulas, la lección es pedir a los anuncios lo mismo que se pide a cualquier evaluación: quiénes fueron evaluados y cómo se escogieron, dónde estaban antes de empezar y con qué precisión se midió. Mientras eso no se publique, el anuncio describe a un grupo de estudiantes; todavía no es un hallazgo sobre un programa.
Para ver
Un recorrido visual de cuatro minutos y medio por el estudio, narrado en inglés y con subtítulos en español.
Qué se anunció y por qué sorprende frente a PISA 2025; la idea de la selección, explicada con un equipo de atletismo; la escalera del 14,7 % al 0,6 %; la otra explicación, una ganancia de unos 59 puntos comparada con los experimentos con tutores; y el dato que falta para decidir: el puntaje inicial de las 171 escuelas.
Video generado con NotebookLM a partir del artículo, con voz sintética en inglés. Los autores reemplazaron una lámina que traía cifras ajenas al estudio y añadieron subtítulos en español, con aclaraciones entre corchetes donde la narración se aparta del artículo.
La fuente
Ficha del producto
Uso de inteligencia artificial. NotebookLM (Google) generó el borrador de la infografía y del video, con voz sintética. Un asistente de IA (Claude, de Anthropic) apoyó el borrador de los textos, la maquetación web y los gráficos. Todas las cifras las verificaron los autores contra el artículo aceptado y su paquete de réplica.