Finanzas públicas · Estados Unidos
Entre 2002 y 2024 el gobierno de Estados Unidos gastó cada año más de lo que recaudó, y en esos mismos años la bolsa, las casas y el oro se dispararon. De ahí nació la idea de que el déficit lo infla todo. El estudio del grupo la pone a prueba y encuentra algo más preciso: un salto del déficit mueve las acciones rápido, las casas despacio y al oro no se le nota nada.
Entre 2002 y 2024 el gobierno federal de Estados Unidos gastó cada año, en promedio, un 5,1 % del producto más de lo que recaudó, y en dos rachas, tras la crisis de 2008 y en la pandemia, el hueco pasó del 9 %. En esos mismos años la bolsa se multiplicó por cuatro, la vivienda por 2,7 y el oro por siete. La lectura popular une las dos cosas: el gobierno gasta de más, el banco central lo acomoda con dinero fácil y esa marea sube todos los barcos a la vez.
Esa idea esconde dos afirmaciones distintas: que el déficit mueve los precios, y que los mueve a todos juntos y en la misma medida. Para separarlas, el estudio sigue mes a mes, durante 265 meses, ocho series al tiempo: el déficit, la tasa de interés de la Reserva Federal, la cantidad de dinero, la bolsa, la vivienda, el oro, el costo de la deuda de las empresas y el nerviosismo de los inversionistas. Luego busca los meses en que el déficit dio un salto inesperado, de cerca de medio punto del producto, y mira qué pasó después con cada precio.
La respuesta no es la misma para cada activo. En los doce meses siguientes las acciones suben cerca de un 2 %, y su mayor movimiento llega en el primer mes; la vivienda sube un 0,55 %, pero despacio, con el mayor empuje al cuarto mes; y el oro no se mueve de una forma que se distinga del azar. Si el déficit se leyera como dinero sin respaldo que traerá inflación, el oro, el refugio clásico, debería subir. No lo hace, y eso apunta a otra lectura: los inversionistas ven el déficit como un impulso de corto plazo para la demanda, no como un aviso de inflación. Son patrones que se repiten, no una prueba de causa y efecto, y el artículo lo advierte.
La investigación en una lámina
Lo que le pasa a la bolsa, a la vivienda y al oro después de un salto del déficit, y por qué el promedio engaña.
Deslice la lámina para verla completa
La investigación en cifras
Series mensuales de la Reserva Federal de San Luis (FRED), el S&P 500, el oro de Londres y las cuentas de distribución de la riqueza de la Reserva Federal, de enero de 2002 a enero de 2024.
Cambio acumulado a doce meses después de un salto típico del déficit, con su margen de error del 90 %, en %
| Forma de medir el peso | Déficit frente a la Fed |
Parte que viene de la vivienda |
|---|---|---|
| Por el tamaño de la reacción | 2,93 veces | 14-57 % |
| Por la parte de los movimientos que explica | 1,99 veces | 73-80 % |
| Lectura | Pesa más | Sobre todo vivienda |
El balance
Un salto del déficit mueve la bolsa (+1,97 %) y la vivienda (+0,55 %), pero no el oro. Cada activo reacciona a su ritmo, y el costo de la deuda de las empresas baja un poco durante meses, como si los inversionistas leyeran el déficit como un impulso y no como un riesgo de quiebra.
En promedio, el déficit pesa más que la Reserva Federal, cerca del doble. Pero entre el 73 % y el 80 % de ese peso viene de las casas; en la bolsa y el oro manda la tasa de interés. Y en los años de tasa cero el modelo mide mal a la Reserva Federal, lo que hace parecer más fuerte al déficit.
Antes de marzo de 2009 los saltos del déficit iban seguidos de caídas en la bolsa; después, de subidas. Ese mes fue el fondo de la crisis y el de las primeras compras masivas de bonos de la Reserva Federal, y el estudio no puede separar esas causas. Medida de otra forma, la subida de la bolsa tampoco es significativa.
En los trimestres de mayor déficit, la parte de la riqueza del 1 % más rico crece 0,045 puntos por cada punto de déficit, y la de la mitad más pobre baja un poco. Es una relación dentro del mismo trimestre, que no se acumula, y el estudio no descuenta el efecto de la propia bolsa.
Para quien invierte, la lección es no tratar el déficit como una marea que sube todo: su efecto pasa sobre todo por la vivienda y por la bolsa en los años de crisis, y el oro no lo registra. Para quien diseña la política, el déficit sí mueve los precios de los activos y, con ellos, la riqueza de quien ya los tiene, algo que conviene medir cuando se discute cuánto y cuándo gastar.
Para ver
Un recorrido visual de casi cinco minutos por el estudio, narrado en inglés y con subtítulos en español.
De dónde viene la idea de la «burbuja de todo»; cómo se aísla un choque del déficit; por qué la bolsa reacciona rápido, la vivienda despacio y el oro nada; qué complica la medición cuando las tasas están en cero; el quiebre de marzo de 2009, y por qué la riqueza del 1 % más rico sube con el déficit sin acumularse.
Video generado con NotebookLM a partir del artículo, con voz sintética. Los autores corrigieron cuatro láminas que traían cifras ajenas al estudio y añadieron los subtítulos en español.
Para escuchar
Una conversación sobre el estudio para escuchar en el camino, en lenguaje sencillo y sin necesidad de mirar la pantalla.
Dos voces recorren la investigación: qué es un choque del déficit y por qué no es un anuncio, por qué la bolsa y la vivienda reaccionan y el oro no, qué pasó en marzo de 2009, por qué el peso del déficit frente a la Reserva Federal es sobre todo una historia de vivienda y por qué la riqueza del 1 % más rico sube con el déficit sin acumularse.
Conversación con voces sintéticas generada con NotebookLM a partir del artículo.
La fuente
Ficha del producto
Uso de inteligencia artificial. NotebookLM (Google) generó el borrador de la infografía, el video y la conversación del pódcast, con voces sintéticas. Un asistente de IA (Claude, de Anthropic) apoyó el borrador de los textos, la maquetación web y los gráficos. Todas las cifras las verificaron los autores contra el artículo aceptado y su paquete de réplica.